¿Para quién hacemos ciencia?
Durante muchos años pensé que la labor de un investigador era generar conocimiento. Y sigo creyendo que lo es. Pero con el tiempo descubrí que esa respuesta, aunque correcta, resulta insuficiente. Porque inevitablemente conduce a otra pregunta. ¿Para quién generamos ese conocimiento? En la academia solemos medir nuestro trabajo a través de indicadores. Artículos publicados, proyectos financiados, tesis dirigidas, citas recibidas, congresos asistidos. Son métricas importantes y necesarias. Nos permiten evaluar avances, comparar resultados y construir nuevas líneas de investigación. Sin embargo, hay una pregunta que rara vez aparece en los informes. ¿Quién se benefició de lo que hicimos? No es una pregunta sencilla. Algunos investigadores dedican años a comprender fenómenos fundamentales que quizá no tendrán una aplicación inmediata. Otros trabajan en el desarrollo de tecnologías, medicamentos o procesos industriales. Algunos forman estudiantes. Otros asesoran empresas. Algunos escriben ...

